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Qué es un ion

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Qué es un ion
Los iones son átomos o grupos de átomos que tienen una carga eléctrica. Los iones con una carga positiva se llaman cationes. Los que tienen una carga negativa se llaman aniones. Hay muchas sustancias normales en el cuerpo en forma de iones. Algunos ejemplos comunes incluyen el sodio, el potasio, el calcio, el cloruro y el bicarbonato. Estas sustancias se llaman electrolitos. Los iones se pueden crear usando radiación, como los rayos X. La radiación ionizante se utiliza a menudo para diagnosticar o tratar un problema de salud.

¿Qué es un ion?

Un Ion es un átomo o conjunto de átomos que adquiere una carga positiva o negativa. Es el producto de una transferencia de electrones.

Un átomo neutro puede donar o aceptar electrones. Dependiendo de esto, se pueden formar cationes y aniones.

¿Qué es un catión?

Un catión se forma cuando un átomo neutro cede uno o más electrones. Entonces se carga positivamente, es decir, tiene una mayor cantidad de protones en su núcleo que de electrones.

¿Qué es un anión?

Un anión se forma cuando un átomo neutro acepta uno o más electrones. Entonces se carga negativamente, es decir, tiene más electrones que protones en su núcleo.

Características de los iones

Un ión es una especie química cargada de electricidad que resulta de que un átomo o molécula pierda o gane electrones. Los iones con carga negativa se conocen como aniones o iones negativos (que son atraídos por los ánodos), mientras que los iones con carga positiva se denominan cationes o iones positivos (que son atraídos por los cátodos).

Generalmente un ión se caracteriza por la pérdida o ganancia de un bajo número de electrones: cuatro o incluso menos. Los polímeros, macromoléculas, pueden tener iones con numerosas cargas positivas o negativas, pero éstas no pueden ser representadas como los símbolos atómicos comunes, y todavía son muy difíciles de determinar con precisión.

En general, las cargas iónicas, como se ha mencionado anteriormente, van de uno a cuatro, y pueden ser tanto negativas como positivas. Sin embargo, puede haber iones con valores de cinco, seis e incluso siete, que casi siempre son positivos.

Los iones son las unidades estructurales de todas las sales, tanto orgánicas como inorgánicas, y continúan existiendo incluso cuando la red salina se disuelve. El agua pura en sí misma se disocia en iones, aunque tiene un bajo grado de disociación, es decir, una pequeña cantidad de iones.

Los iones también se producen en estado gaseoso a altas temperaturas. Gracias a esto, las llamas de una combustión presentan ese brillo característico.

Las cargas de un ión pueden representarse de muchas maneras, pero generalmente se utiliza el símbolo atómico y se acompaña de los signos más o menos en la parte superior para indicar las cargas.

Por ejemplo, el ión de sodio se representa por Na+ (una partícula que perdió un electrón, que es un catión) y el ión de azufre se representa por S2- (una partícula que ganó dos electrones, que es un anión).

Clasificación de los iones

Dependiendo de la partícula excedente (protones o electrones), los iones pueden ser positivos o negativos. Los primeros se originan por la pérdida de electrones de sus átomos y los segundos se caracterizan por la ganancia de electrones.

Los iones positivos (que tienen más protones que electrones) se consideran cationes y los iones negativos (que tienen menos protones que electrones) se denominan aniones. Esta nomenclatura se originó alrededor de 1839, y puede ser atribuida al trabajo de Michael Faraday sobre el electromagnetismo.

Otros tipos de iones

Aunque los aniones y cationes son los principales tipos de iones, también hay otros tipos de iones menos comunes, estos son el dianión, el zwitterión y los radicales iónicos.

  • El dianión: tiene dos cargas negativas.
  • Zwitterion: con una carga neta igual a cero pero con dos cargas aisladas, una positiva y otra negativa que lo hacen neutro.
  • Radicales iónicos: con un número irregular de electrones, fuerte inestabilidad y reactividad.

Formación de iones

La formación de iones se explica por la transferencia o admisión de electrones que suelen estar en la última órbita.

Es decir, si un átomo X acepta un electrón, romperá el equilibrio eléctrico que poseía, al pasar a poseer una carga negativa más, por lo que se obtendrá un ión negativo de esta manera: X. Si hubiera aceptado dos electrones, el resultado sería un ión X+.

Si hubiera aceptado dos electrones, el resultado sería un ión X+. En caso contrario, es decir, si un átomo X cede un electrón, se convertirá en un ión positivo, X+, porque el número de cargas negativas será una unidad menos que el número de cargas positivas del núcleo o de los protones; si cediera los electrones, se obtendría el ión X2+.